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2008-10-14

¿Por qué corremos ciclocross?


A veces me encuentro con conocidos que hace tiempo que no veo y cuando empieza la típica conversación ¿qué es de tu vida? ¿sigues con la bicicleta? y les contesto que sí, que ahora hago ciclocross, la mayoría me mira con cara de extrañado, pensando ¿qué es eso? y te dicen, ah, eso de las bicis de monte! Y finalmente les explicas que no, que la bici de ciclocross es como la de carretera pero que las ruedas llevan cubiertas con tacos, y que en ciclocross las carreras son en campas, y que la gente va corriendo con la bici al hombro para montarse tras algún obstáculo... y alguno, entonces, sabe de lo que hablas, y otros simplemente te miran como si fueras un marciano.
Entonces me pregunto qué nos lleva a correr ciclocross. La gente, si haces carretera sabe lo que haces y sabe que es una cosa muy dura, si haces mountain bike, más o menos todo el mundo conoce qué es, pero el ciclocross es como el hermano marginado de la familia ciclista.
Aun así, esta disciplina, después de tantos años metido en el mundillo ciclista es la que más me ha enganchado, ya que aunque pequeña e incomprendida, es una gran familia donde todo el mundo nos conocemos, y cada carrera es una gran reunión donde unos hablan con otros y donde todas las categorías coinciden en un mismo lugar y un mismo día.
Cuando haces carretera tienes más apoyos ya que hay más patrocinadores metidos, y casi todo el mundo corre en equipos donde hay entrenadores, masajistas, coches... pero cada uno en su equipo y todo muy profesionalizado.
En el mountain bike es todo lo contrario, la gente va a su bola, casi no hay equipos, y en las carreras no hay nadie por el circuito, son casi desérticas (excepto en meta, alguna subida - si es que está cerca del pueblo donde se celebra la prueba - y poco más). Para practicar MTB hace falta controlar la bici muchísimo, hay que tener una gran técnica, no para andar adelante, sino para poder completar los circuitos sin bajarte de la bici, ya que en los recorridos hay saltos, caidas, piedras... por no hablar de las subidas y bajadas.
Por otra parte, el nivel en carretera y MTB es altísimo, y no se puede ir a las carreras más que con la intención de a ver si hoy termino ya que la gente vuela (y me parece bien, eh! Eso quiere decir que hay nivel, pero antes ibas al MTB sin casi prepararte y terminabas de sobra, y en carretera los aficionados no estaban tan profesionalizados)
Y es en este punto donde aparece el ciclocross, el ciclismo de invierno. Hay mucho nivel, y cada año más, pero si te preparas un poco sabes que vas a terminar las carreras, porque si aguantas hasta mitad de carrera sin ser doblado, ya acabas (cosa que en carretera no pasa) y eso es una motivación para seguir corriendo.
Además vas a las carreras y aunque no tengas mucha técnica puedes cogerla poco a poco, pero no tienes problemas para hacer todo el recorrido sin miedo a matarte y encima, está todo el circuito lleno de gente animando, tal y como se puede apreciar en la foto, y eso también te anima a esforzarte al máximo. Por otra parte antes de correr tu carrera, o después, según la categoría, tienes la oportunidad de ver a las demás categorías, así que en un mismo día participas y ves carrera. ¿Qué más podemos pedir como amantes de este deporte?
Por último, si les dices a los colegas que vayan a verte a una carrera de carretera te dicen que para verte pasar volando un momento, coger el coche, ir a otro punto para lo mismo que no, y en el MTB te dicen que pasas cada media hora y que eso es un coñazo (y es cierto, porque lo he vivido). En cambio, para ir al ciclocross no hay ese problema, porque pueden verte en muchos puntos diferentes sin apenas moverse y te ven cada poco tiempo. Además, por supuesto, el ciclocross es mucho más emocionante.
Así que estos son todos mis motivos que hay para correr ciclocross... llenarnos de barro, pasar frío en pueblos perdidos, llegar a meta con una sed tremenda, y sufrir encima de la bicicleta.
Qué masocas somos, y cómo nos gusta!